"PAN DE VIDA PARA EL MUNDO" Es un ministerio Cristiano dirigido a cualquier persona que quiera conocer mas acerca de la PALABRA DE DIOS. Este alimento espiritual diario, es enviado a través de este Ministerio a cientos de personas alrededor del mundo, los temas que se tocan son de carácter positivo y de mucha utilidad para enfrentar los problemas con una perspectiva espiritual diferente. Nos gustaría oír tus comentarios sobre nuestra pagina.
… vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra (v. 3).
Necesitaba un descanso y fui a caminar por un parque cercano. Mientras andaba por un sendero, una ráfaga de verde me llamó la atención. En medio del barro, aparecían brotes de vida que, en pocas semanas, se convertirían en alegres narcisos, anunciando la llegada de la primavera y el calor. ¡Había pasado otro invierno…!
Cuando leemos el libro de Oseas, ciertas partes pueden parecer un invierno implacable. El Señor le encomendó a este profeta la desagradable tarea de casarse con una mujer infiel, como un cuadro del amor del Creador por Israel (1:2-3). Gomer, la esposa de Oseas, rompió los votos matrimoniales, pero el profeta la recibió de nuevo, anhelando que ella lo amara con devoción (3:1-3). Del mismo modo, el Señor desea que lo amemos con una intensidad y consagración que no se evapore como el rocío matinal.
¿Cómo es nuestra relación con Dios? ¿Lo buscamos mayormente en los momentos difíciles, tratando de encontrar respuestas en medio de nuestra angustia, pero lo ignoramos durante las etapas felices? ¿Somos como los israelitas, fácilmente atraídos por los ídolos de nuestra época como el exceso de actividades, el éxito o la posición?
Consagrémonos hoy nuevamente al Señor, cuyo amor por nosotros es tan indudable como que las flores aparecen en primavera.
Señor, ayúdame a amarte de todo corazón.
Aunque le seamos infieles a Dios, Él nunca se alejará de nosotros.
[Jesús] les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco… (v. 31).
El titular me llamó la atención: «El descanso es importante para los corredores». El artículo de un exmiembro de una selección nacional de corredores de montaña enfatizaba un principio que, a veces, los atletas dedicados ignoran: el cuerpo necesita descansar y recuperarse después del ejercicio. Y agregaba: «Fisiológicamente, las adaptaciones que ocurren como resultado del entrenamiento solo se producen durante el descanso. Esto significa que descansar es tan importante como los ejercicios».
Lo mismo sucede con la fe y el servicio. Es esencial descansar con regularidad para evitar el agotamiento y el desánimo. Jesús buscó el equilibrio espiritual durante su vida en la Tierra, aun frente a demandas importantes. Cuando sus discípulos volvieron de un extenuante viaje de enseñanza y sanidades, Jesús les dijo: «Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco» (Marcos 6:31). Pero una gran multitud los siguió; entonces, Jesús les enseñó y les dio de comer (vv. 32-44). Cuando se retiraron todos, Él «fue al monte a orar» (v. 46).
Si lo que define nuestra vida es el trabajo, lo que hacemos se torna cada vez más ineficaz. Jesús nos invita a reunirnos con Él en un lugar tranquilo para orar y descansar.
Señor, gracias por tu ejemplo en la oración y el descanso. Ayúdame a imitarte.
En nuestra vida de fe y servicio, el descanso es tan importante como el trabajo.
Cuando hay dos o más personas interactuando e intercambiando ideas, vendrá el momento en el cual algo sucede y pone a personas en bandos opuestos de una discusión.
En otras palabras: siempre habrá una necesidad de perdonar y pedir perdón. Sin embargo, muchas veces pensamos que hemos perdonado, pero de pronto vuelven a aparecer los sentimientos de enojo…
Entonces, ¿cómo yo sé que perdoné?
Si eres Cristiano, no tienes opción. HAY que perdonar. En las palabras de C.S. Lewis: “Ser Cristiano significa perdonar lo inexcusable, porque Dios ha perdonado lo inexcusable en tí.”
Pedir perdón es un acto de humildad que debe ser practicado con regularidad.
Si tú eres quién hizo mal, no debes pensarlo dos veces para pedir perdón. De hecho, dice la Biblia que si alguien tiene algo en contra de tí (nota que NO dice: “si tú tienes algo en contra de alguien”), ni siquiera debes ofrendar hasta que resuelvas ese conflicto (Mateo 5:23-24).
Si tú fuiste la persona a quién le hicieron mal, debes ir a donde la persona y perdonarlos – aunque no hayan pedido perdón. Jesús lo hizo (Lucas 23:34) y eso significa que ese es nuestro estándar; lo mínimo que se espera de nosotros.
Este simple acto de humillarnos y pedir perdón y/o perdonar, crea el carácted de Cristo en nosotros.
Tres formas de NO perdonar
Tenemos que recordar que el propósito de perdonar es restaurar. Si perdonamos a la persona, pero las cosas se mantienen tensas e iguales que cuando te hirieron, entonces no has perdonado.
Cuando alguien viene a pedirte perdón, estas son algunas que ejemplifican lo que NO es perdón:
“Perdonar, pero no olvidar.” ==> Definitivamente olvidar es difícil, pero NO es imposible. De hecho, es como se supone que sea. Dios perdona Y olvida (Miqueas 7:18-19) y recordemos que él es nuestro estándar.
“Te perdono aqunque sé que no has cambiado (o no vas a cambiar).” ==> El perdón es una excelente oportunidad para cambiar – y puede ser un catalizador en ese aspecto – pero no es algo seguro. Recuerda que Dios nos perdona y se mantiene fiel aunque nosotros no lo hacemos (1 Timoteo 2:13). Además, debemos perdonar sin límites (Mateo 18:21-22).
“Te perdono, pero perdiste mi confianza.” ==> Sencillamente, esto no es perdonar. Como en la primera, esto implica que no estás dispuesto/a a olvidar y encontrarás que nada se ha resuelto en tu relación con esa persona – y esto significa que no se perdonó.
Entonces, ¿cómo yo sé que he perdonado a alguien?
• Cuando piensas en esa persona sin pensar cómo hacerla molestar.
Si lo primero que viene a tu mente cuando piensas en esa persona es “¿cómo puedo hacerle daño?” y no “¿Qué haría Jesús?,” entonces no has perdonado. Los rencores inhiben tu propio crecimiento espiritual.
• Cuando no piensas cosas malas sobre esa persona.
Cuando puedes ver algunas de las cualidades buenas de esa persona, entonces estás en camino a la sanidad.
• Cuando necesitan ayuda y no piensas dos veces (ni tres) en ofrecerla.
Si esa persona tiene una situación particular y, teniendo los medios para ayudarla, no lo haces, entonces te falta todavía camino por recorrer antes de llegar al perdón. Iremos más allá: No digas que eres Cristiano/a, si le niegas a esa persona el amor de Dios al no ayudarla.
• Cuando eres feliz porque/cuando son felices.
Cuando dejas de desearles el fracaso, has dado grandes pasos en el perdón. Perdonar significa dejar de mantener una bitácora de lo que esa persona hace mal.
Es un proceso. Todos llegamos a diferentes velocidades, pero es importante nunca perder de perspectiva que somos Cristianos – el peso está en nuestros hombros para demostrar y reciprocar el amor que Dios te ha desmostrado a tí – aún cuando lo martillaste en aquella cruz.
La Biblia es explícita en esto:
Si no perdonamos, no seremos perdonados (Mateo 6:14-15).
Si odias a tu hermano/a, eres un asesino – y no tendrás entrada al Cielo (1 Juan 3:15).
Veámoslo de esta manera:
Cuando nos cortamos, el área de la cortadura y su alrededor se vuelve muy tierna y sensible. Tocar en algún lugar cerca de la cortadura provoca mucho dolor – y, ¿tocar la cortadura? ¡Ni se diga!
Sin embargo, cuando la cortadura sana, se forma una cicatriz. Y cuando tocamos la cicatriz, a penas sentimos algo.
Así es perdonar. Sabes que has perdonado cuando se puede tocar la herida y, aunque estás conciente de que se está tocando donde se te hirió, no te vuelve a herir.
PEDIDOS DE ORACIÓN:
Hola, te pido por favor que oremos por mi hermana Ingrid que esta pasando un momento muy difícil, ayer le diagnosticaron que tiene un tumor en la vejiga y que su riñón está tan mal que es necesario sacarlo.
No se cómo siquiera puedo escribir, cómo la vida puede cambiar de un momento a otro, ella estaba bien, ahora no sabemos que pasará, tengo la mirada en el Señor, y mil preguntas que no tienen respuesta, es como vivir a tientas en un cuarto oscuro sin luz.
La fe es saber que Dios tiene el control de todo, que todas las cosas que nos pasan son para bien, que El tiene un propósito para cada uno de nosotros y que nos toca ponernos en sus manos, eso lo se, pero duele saber que somos tan vulnerables, duele saber que la vida puede modificarse sin que puedas hacer algo, que sólo te queda mirar que va pasar....
Gracias por esta puerta hacia Dios, de que todos oren por ella, muchas gracias....
Un Padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.
En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo: – ¿Qué te pareció la experiencia?… – Buena, contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia. – Y… ¿Qué aprendiste?, insistió el padre… El hijo contestó:
1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro. 2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… Y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos, y otras bellezas. 3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín… Mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna. 4.- Nuestro patio llega hasta la cerca… Y el de ellos llega al horizonte. 5.- Que nosotros compramos nuestra comida;… Ellos, siembran y cosechan la de ellos. 6.- Nosotros oímos CD’s… Ellos escuchan una perpetua sinfonía de pájaros, pericos, ranas, sapos, cucarrones y otros animalitos…. 7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica… Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña. 8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas….. Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos. 9.- Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor… Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al Sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su Familia, sobre todo a Dios.
El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo…y entonces el hijo terminó: – ¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos! Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la Naturaleza.
Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER Y MÁS TENER en vez de preocuparnos por SER más amables y tener a Dios como guía en nuestras vidas sólo Dios llena cualquier sentimiento.
Poder, Amor y Autodisciplina, son 3 virtudes que Dios te da para que enfrentes tus problemas con valentía.
Si has aceptado a Jesús como Salvador, dentro de ti está el Espíritu de Dios. Hace una gran diferencia tenerlo porque te da el poder, el amor y el dominio propio para no tener temor frente a las dificultades y pruebas de la vida.
De nada sirve que sepas que tienes el Espíritu de Dios si no le dejas actuar en ti, es decir, si no abres ese regalo de fe y dejas que fluya el poder, el amor y el dominio propio.
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos (v. 23).
El día que mi esposo y yo empezamos nuestra travesía de cuidar a nuestros padres ancianos, fue como tomarnos del brazo y sentir que estábamos cayendo por un precipicio. No sabíamos que, durante ese proceso, la tarea más difícil sería permitir que Dios examinara y moldeara nuestros corazones a fin de usar ese tiempo especial para que aprendiéramos nuevas maneras de ser como Él.
Los días en que sentía que me hundía en la tierra en una descontrolada caída libre, Dios me mostraba mis prioridades, mis reservas, mis miedos, mi orgullo y mi egoísmo. Utilizó mis grietas para mostrarme su amor y su perdón.
El pastor de mi iglesia dice: «El mejor día es aquel en que ves quién eres en realidad: alguien desesperado sin Cristo. Luego, te ves como Cristo te ve: completo en Él». Esta fue la bendición que experimenté al cuidar a mis padres. Cuando veía para qué me había creado Dios, corría llorando hacia sus brazos, y clamaba con el salmista: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos» (Salmo 139:23).
Esta es mi oración por ti: que, al verte en medio de tus circunstancias, corras hacia los brazos abiertos, amorosos y perdonadores de Dios.
Señor, necesito tu amor, sabiduría y gracia. Examina, conoce y sana mi corazón.
Cuando la preocupación se instala, las fuerzas se van; pero estas vuelven cuando corremos hacia Dios.
Una mañana, temprano, un pasajero empujó e insultó a otro que se le cruzó mientras viajaban en un tren repleto de gente en Londres. Fue esa clase de situaciones desafortunadas y sin sentido que no se resuelven. Pero, al rato, sucedió algo inesperado. El gerente de una empresa envió un breve mensaje a sus amigos en una red social: «¿Adivinen quién apareció para una entrevista de trabajo?». Su explicación hizo que gente en todo el mundo se sonriera. ¿Te imaginas ir a una entrevista de trabajo y descubrir que la persona que te recibe es la que poco antes habías insultado?
Saulo también se cruzó con alguien a quien jamás esperó ver. Mientras perseguía a un grupo llamado Camino (Hechos 9:1-2), lo hizo detener en su trayecto una luz que lo encegueció. Entonces, una voz dijo: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (v. 4). Saulo preguntó: «¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (26:15).
Años antes, Jesús había dicho que nuestra manera de tratar a los hambrientos, los sedientos, los extranjeros y los presos refleja nuestra relación con Él (Mateo 25:35-36). ¿Quién hubiese imaginado que, cuando alguien nos insulta, o cuando nosotros ayudamos o lastimamos a otra persona, Aquel que nos ama lo toma personalmente?
Señor, perdónanos por olvidar que siempre estás presente.
Cuando ayudamos o lastimamos a alguien, Jesús lo toma personalmente.