martes, 12 de diciembre de 2017

¡Dar de verdad es dar con alegría!

Cristián Mejía 

4 nov.

¡Dar de verdad es dar con alegría!

     A Dios le gustan los dadores alegres, que dan voluntariamente porque los hace felices, porque saben que le agrada al Señor y que de esa manera ayudan a otros, sin esperar recibir nada a cambio. Dar así, dar de verdad, puede proporcionar el mayor de los placeres, ¡porque al vaciarse la cartera, se llena el corazón!
     Pero cuando no damos de corazón, cuando no damos con alegría, en realidad no estamos dando. Como el rico que pensó que estaba arrojando un penique de cobre en la bolsa de las ofrendas de la iglesia, pero de repente, al dejarlo caer, ¡se dio cuenta de que se trataba de un soberano de oro! Cuando vio lo que estaba perdiendo, intentó recuperarlo, pero el sacristán cubrió la bolsa con la mano y le dijo: "¡Ah, no! ¡Lo siento! ¡Una vez caído, delo por ido!" Entonces el escocés rico dijo: "Bueno, ¡al menos me reconocerán ese soberano en el Cielo!" "No, no se lo reconocerán", le contestó. "¡Sólo le reconocerán el penique!"
     "El Señor ama al dador alegre" (2Cor.9:7). ¡Debemos dar alegremente y con amor, si queremos que lo que damos sirva de algo y si esperamos recibir del Señor algún reconocimiento a cambio!
     ¿Y tú? ¿Darás alegremente? ¡Entonces recibirás gran reconocimiento!

lunes, 11 de diciembre de 2017

¡PERDONADO!

Tema: “¡PERDONADO!”

Lectura: Salmo 103:1-12

“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado” Salmo 32:1
Una madre acababa de arropar bien a su hijito, y esperaba escucharle orar. Pero él se había portado mal ese día, y ahora eso le estaba molestando. Así que dijo: “Mamá, quiero que ahora te vayas y me dejes. Quiero orar solo”.
Percibiendo que algo andaba mal, le preguntó: “Beto, ¿tienes algo que decirme?” “No, mami -respondió-. Tú simplemente me reñirías, pero Dios me perdonará y lo olvidará”.
Ese niñito entendía uno de los mayores beneficios de la salvación – la realidad del perdón de pecados. La Biblia indica que en Cristo “tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1:14). Los que hemos recibido al Señor Jesús como Salvador disfrutamos de la libertad de la condenación eterna por el pecado (Romanos 8:1), y también podemos tener perdón y purificación diarios (1 Juan 1:9).
El apóstol Pablo dijo que la salvación provee estos beneficios adicionales: somos justificados (Romanos 3:24), y estamos en paz en Dios (5:1).
Nunca debemos tener la idea de que el Señor toma nuestros pecados a la ligera. Pero cuando reconocemos nuestra culpa con verdadero arrepentimiento, Dios está listo para perdonarnos a través de lo que Jesús hizo en la cruz. A nosotros nos corresponde aceptarlo.
Cuando Dios perdona un pecado, nunca lo vuelve a sacar a colación.

jueves, 7 de diciembre de 2017

HAY ALGUIEN QUE COMPRENDE

HAY ALGUIEN QUE COMPRENDE


María Fontaine


¿Verdad que es una maravilla saber que por muy grande que sea nuestro pesar o muy hondo que sintamos el dolor, Jesús lo conoce y nos comprende? Es una gran bendición saber que hay Alguien que no solo se interesa por nosotros, sino que entiende lo que nos pasa y siente nuestro dolor y nuestra pena. No solo los siente, sino que puede hacer algo por aliviarlos. Nos extiende Su mano y nos sana, renueva y fortalece.


Aunque no podemos comprender del todo el dolor que otros experimentan, podemos remitirlos a Aquel que comprende perfectamente. Aunque nos duele lo que les pasa, sabemos que cuanto más se acerquen a Jesús, más se aligerará su carga.


No hay pérdida ni zozobra,
no hay carga ni aflicción
que, llevada a la cruz, no alivie
Jesús con Su gran amor.


Anna B. Russell




Tomado de La Familia Internacional

miércoles, 6 de diciembre de 2017

¡La Palabra de Dios es el cimiento de la fe!

Cristián Mejía 

31 oct.

¡La Palabra de Dios es el cimiento de la fe!

     ¿Cómo se consigue tener fe? Es un don de Dios que está a tu alcance y al de cualquier persona que lo desee. Basta con desearlo y pedirlo. ¡El inconveniente es que por lo general la gente no lo quiere hasta que lo necesita! ¡Y descubren de pronto que no tienen la fe que necesitan porque carecen de formación en la fe y de experiencia en cuanto a confiar en la Palabra de Dios! ¡No tienen cimientos! Al fin y al cabo, ¿cómo pueden tener fe en algo de lo que saben poco o nada?
     Así como ningún edificio bueno carece de buenos cimientos, ¡tampoco existe la fe sin la Palabra, pues la fe en Dios está cimentada en Su Palabra! Por eso, si te sientes débil en la fe, el remedio es muy sencillo: ¡la Palabra de Dios aumentará tu fe!
     La fe nace, crece al oír la Palabra de Dios. (Rom.10:17) ¡A medida que leas y estudies la Palabra, a medida que medites en ella y hasta te la aprendas de memoria, con cada palabra se inspirará, fortalecerá y aumentará tu fe! Llénate la mente y el corazón de pensamientos positivos, alentadores, fortalecedores y que edifiquen la fe, procedentes de Su Palabra, ¡y al poco tiempo te sorprenderás de tu propia fe! ¡Esa verdadera fe, la que es capaz de aguantar cualquier prueba, la que hace milagros, la que perdura y está edificada sobre el cimiento y la roca maciza de Su Verdad!

martes, 5 de diciembre de 2017

Algunas personas tienen el cielo en sus bocas, pero el mundo en sus corazones.

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño,… mas cuando ya fui hombre dejé lo que era de niño” 1 Corintios 13:11
A nuestro nieto de cuatro años le encanta jugar con la abuela. Viene a nuestra casa una vez a la semana, y Ma-Ma (así es como él la llama) le lleva al supermercado, al jardín botánico para alimentar a los peces y las tortugas, y al metro -¡todo sin salir de la casa!. Él protege este juego de hacer las cosas de mentirillas entre Ma-Ma y él con tanto celo que un día cuando íbamos de verdad en el metro, preguntó: “¿Por qué hay otras personas en nuestro tren?”.
Jugar a las mentirillas es normal para un niño pequeño. Pero algunos mantienen este hábito aun en la vida adulta cuando van a la iglesia. Lo que hacen allí no tiene nada que ver con lo que hacen el resto de la semana. El domingo alaban a Dios efusivamente, pero el lunes se convierten en personas diferentes. Lo que expresan en su adoración no se ve en su comportamiento.
Nuestro Señor Jesucristo sabe que podemos caer en esta trampa fácilmente. Esa es la razón por la que en Su oración a Su Padre, dijo: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15).
Dios nos ha puesto aquí para marcar una diferencia en nuestro mundo. Mientras nos protege de caer ante las artimañas del maligno, Él quiere que vivamos consistentemente según las mismas normas en cada aspecto de nuestras vidas -no sólo el domingo.
Algunas personas tienen el cielo en sus bocas, pero el mundo en sus corazones.

lunes, 4 de diciembre de 2017

El velero

“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” 2 Corintios 5:8
Doris, una anciana, se encontraba cerca de la muerte. Amaba al Señor y anhelaba estar con Él. La enfermera le dijo a su familia que probablemente Doris se aferraría a la vida hasta que pudiera ver a su hija, que estaba de camino para despedirse de ella. La enfermera dijo: “Es como si Doris estuviera con un pie aquí y el otro en el cielo. Ella quiere dar ese último paso pronto”.
Eso me recuerda la siguiente bella descripción de la muerte hecha por Henry van Dyke: “Estoy de pie junto a la orilla del mar. Un barco a mi lado extiende sus blancas velas a la brisa matutina y se hace al mar azul. Me quedo allí y lo observo hasta que, finalmente, se ve como una diminuta nube blanca, justo donde el mar y el cielo se mezclan el uno con el otro…y justo en el instante cuando alguien a mi lado dice: ‘¡Mira, se fue!’ hay otros ojos que lo ven venir, y otras voces listas a dar grito de alegría: ‘¡Ahí viene!’ Y eso es la muerte”.
Para los seres queridos de un creyente que muere son algo más consoladoras las palabras del apóstol Pablo: “Si nuestramorada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Corintios 5:1). Podemos regocijarnos en nuestro dolor sabiendo que nuestros seres queridos que han partido ahora están presentes con el Señor (v. 8).

Porque Cristo vive, la muerte no es una tragedia sino un triunfo.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Respeto

“Le has hecho poco menor que los ángeles y le coronaste de gloria y honra” Salmo 8:5
En 1967, la vocalista estadounidense Aretha Franklin, encabezó las listas con su canciónRespect (Respeto) que fue todo un éxito. La canción se convirtió en un himno inspirador para el movimiento de los derechos civiles y para otros que exigían ser tratados con respeto.
Mucho tiempo antes del éxito de Aretha, la reina Vasti encabezó las listas persas con su propia versión de “Respeto”. El libro de Ester comienza con el rey Asuero como anfitrión de una gran celebración. Además de desplegar su riqueza y su poder, también quiso exhibir la belleza de su esposa. Así que ordenó que la reina Vasti fuera llevada delante de él y sus invitados.
Si ella hubiese obedecido, le habría permitido al rey que la degradara y le faltara el respeto. Si ella se negaba, se arriesgaba a perder la vida. Se negó. ¡Qué valentía! Vasti no quiso comprometer su carácter siendo reducida a un objeto que fuera la propiedad de alguien. Su deseo de respeto la llevó al exilio. No tenemos registro de que Vasti temiera al Señor. Pero su valentía muestra que ella entendía la dignidad concedida por Dios a todo ser humano.
Dios nos creó a Su imagen y nos coronó con gloria y honor, habiéndonos hecho “poco menores que los ángeles” (Salmo 8:5). Por amor y reverencia a Él, tratémonos y tratemos a los demás con honor, dignidad y respeto.
Incluso las personas más difíciles que conocemos llevan la imagen de Dios.