martes, 11 de noviembre de 2014

¿Te parece que no sirves para nada?

¿Te parece que no sirves para nada?

Lo poco es mucho cuando Dios interviene. En realidad, a Dios no le hace falta nada para empezar. Él creó el mundo de la nada (Hebreos 11:3). Quedó bastante bien, ¿no es cierto? Lo colgó en el vacío (Job 26:7); y no se cae, ¿verdad? Él puede crear algo de la nada —hasta de ti— si se lo permites.

A Dios no le interesa mucho la grandeza tal como el mundo la concibe. De hecho, se especializa en valerse de personas que tienen pocas probabilidades de hacer algo destacado. Sin embargo, por Su milagroso poder y Su gracia se convierten en luminarias para otros. Dios solo hace grandes a personas sencillas, con lo que demuestra Su grandeza (1 Corintios 1:26-29).

Atrévete a confiar en Él a pesar de ser como eres, y reconócele todo el mérito cuando haga en ti un milagro, lo que tú no podías hacer. Si eres capaz de creer en Él, todo es posible, ya que Él lo crea todo a partir de la nada. No somos nada ni podemos hacer nada bueno por nosotros mismos (Gálatas 6:3; Juan 15:5).

Podría decirse que Dios es la circunferencia que rodea la nada y la convierte en algo. Con Él a tu alrededor, hasta tu nada puede ser algo. Es más, ¡puedes llegar a ser casi todo lo que te propongas!
 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Escuchar a Dios



Es maravilloso escuchar al Señor de manera directa y personal.

     Dios espera que Sus hijos, aquellos que le conocen personalmente y conocen Su voluntad y Su Palabra, se acerquen a Él de manera directa y personal, que se comuniquen con Él directamente y no a través de la fe o las oraciones de otra persona. ¡Es por esto que lo más importante que todo cristiano puede aprender —y que todo cristiano recién convertido debe aprender por sí mismo— es obedecer a Dios y escuchar nuevas cosas de Él cada día!
     Todos los días puedes escuchar a Dios, y todos los días deberías escucharle. No es necesario que sea en voz alta; no tiene que ser algo audible. Puede perfectamente ser esa voz apacible y delicada que sientes dentro de ti (1Reyes 19:12). A veces ni siquiera son palabras, sino una simple sensación. Dios no necesita comunicarse con palabras; puede sencillamente darte una sensación, una imagen o una idea. ¡Si de verdad crees, si quieres oír o ver algo y se lo pides al Señor, no quedarás defraudado! ¡Y lo que veas o escuches con los ojos u oídos de tu espíritu, será la voz del Señor! ¡Te alentará muchísimo!
     Si de verdad quieres oírle, Él te hablará. Solo necesitas tener fe. ¡Si crees, Jesús habla en cualquier momento y lugar! ¡En cualquier momento en que lo creas!

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Conoces al mejor médico del universo?

¿Conoces al mejor médico del universo?

La curación ha sido siempre una de las necesidades físicas más acuciantes de las personas. Jesús sanaba a todos los que se acercaban a Él, a cualquiera, fuese quien fuese, con tal de que tuviera fe y creyera que Él podía sanarlo. Lo que la gente precisaba con mayor urgencia, antes de llegar a entender la salvación, era curarse físicamente. Muchas veces Jesús sanaba a quienes acudían a Él antes de ocuparse de sus necesidades espirituales.

¡Los milagros no son cosa del pasado! Dios todavía se dedica a transformar los cuerpos que lo necesitan. Sigue siendo el mejor de los médicos. Todavía dice: «Yo soy el Señor, tu sanador» (Éxodo 15:26), «quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias» (Salmo 103:3). No dice algunas, o unas pocas, ni muchas, ni la mayoría, sino todas. ¡Dios puede curar cualquier dolencia!

Él es tu Padre celestial. Te ama y responde las oraciones. No solo puede, sino que quiere curarte. La sanación está a tu disposición. Basta con que creas, y Él te curará. Lo único que te pide es que lo honres demostrando fe en Él y creyendo las promesas que ha hecho en Su Palabra. Es así de sencillo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Conforme a tu fe te sea hecho

Conforme a tu fe os sea hecho

George Whitten

En la corte de Alejandro Magno se encontraba un filósofo muy capaz, pero con escaso dinero. Pidió ayuda económica a Alejandro y se le dijo que tomara lo que necesitara del tesoro imperial. Sin embargo, cuando el filósofo solicitó una cantidad equivalente a 50.000 dólares, el tesorero se la negó y añadió que necesitaba verificar que esa suma cuantiosa se había autorizado. 

Cuando se le preguntó a Alejandro, el gobernante respondió: «Entreguen ese dinero de inmediato. El filósofo me ha honrado de manera extraordinaria. Al pedir una suma tan grande revela que sabe cuál es mi riqueza y también que ha entendido mi generosidad».

Del mismo modo, honramos al Señor cuando nos presentamos ante Él con humildad y le pedimos grandes cosas.

¡Anímense y crean que recibirán maravillas! ¡Dios tiene reservadas soluciones estupendas!

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Agradecer

 Un grupo de turistas observaba cómo se ocultaba el sol desde la terraza de un hotel en un lugar de veraneo. Un tipo gordo, de aspecto poco romántico, se quedó hasta que el último rayo de luz desapareció, extasiado ante la belleza de lo que veía. Una de las invitadas, ―que era más observadora que los demás―, se sentó junto a él en la cena, y le preguntó intrigada: «Parece haber disfrutado mucho del atardecer, Sr. B., ¿es usted artista?» «No, señora, soy plomero,» contestó con una leve sonrisa, «pero estuve ciego durante cinco años.»

-La felicidad empieza cuando uno deja de lamentarse por los problemas que tiene, y agradece los problemas que no tiene.

martes, 4 de noviembre de 2014

Magnífico sanador

Magnífico Sanador
Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas.
Cuenta las estrellas y llama a cada una por su nombre.
¡Qué grande es nuestro Señor! ¡Su poder es absoluto!
¡Su comprensión supera todo entendimiento!
El Señor sostiene a los humildes. […]
El Señor se deleita en los que le temen, en los que ponen su esperanza en Su amor inagotable.

Salmo 147:3-6, 11
Cesa de esforzarte y reposa en Mi amor. Ten la tranquilidad de que a medida que me busques, me hallarás. No temas, ni dejes que los sentimientos de condenación te detengan ni te hagan sentir que no te amo. Conozco las debilidades y flaquezas de tu condición humana. A pesar de todas ellas, te estoy dejando la vía tan expedita y tan fácil como puedo.
Así como el padre se compadece del hijo que se esfuerza por complacerle, Yo también me compadezco de ti al ver tus esfuerzos por alcanzar la manija, y te abro generosamente la puerta por iniciativa propia. Te doy entrada libre a Mi Reino. Ven y participa de los frutos de Mi Espíritu. De gracia doy de Mi Espíritu, y tienes libertad para disfrutar de los frutos de Mi Espíritu por la eternidad.

lunes, 3 de noviembre de 2014

¡A reir!

¿Cuánto vale una sonrisa?
¿Sabías que un capítulo de los Proverbios contiene dos de los mejores versículos que hay acerca de la fuerza de sonreír?
«El corazón alegre se refleja en el rostro; el corazón dolido deprime el espíritu». «Una mirada radiante alegra el corazón, y las buenas noticias renuevan las fuerzas».  Proverbios 15:13, 30
En el primer versículo, Dios dice que la felicidad proviene del corazón. Dicho de otro modo, que si uno elige ser feliz interiormente, siempre se manifestará externamente.
En el otro versículo dice justamente lo opuesto: que cuando uno elige tener una expresión alegre, su corazón se alegrará. En otras palabras, luce una sonrisa y también te sentirás bien por dentro.
Así que, luce una sonrisa y sé feliz… no solo alentará a otros a hacer lo mismo sino que tú también te sentirás magníficamente y probablemente por hacer el esfuerzo tendrás una mejor actitud.
Puede que haya veces en que pienses: «No tengo razón alguna para sonreír». Cuando te sientas así, pregúntale a Dios qué motivos tienes para sonreír. ¡Sin falta te lo dirá!