miércoles, 31 de diciembre de 2014

Pan de oro

PAN DE ORO

Durante la Gran Depresión de los años treinta en los EE.UU., un panadero
acomodado, de temple bondadoso, mandó a buscar a veinte de los niños más
pobres de la ciudad y una vez todos reunidos en su panadería, les dijo:
—Aquí frente a ustedes ven una cesta; en ella hay un molde de pan para
cada uno de ustedes y sus familias. Llévenselo y vuelvan todos los días
hasta que Dios nos conceda tiempos mejores.
Aquellos chiquillos hambrientos se arremolinaron impacientemente en
torno a la cesta, ya que todos querían la barra más grande. En cuanto
cada uno se había apoderado del molde que le parecía más grande, se
dispersaron. Algunos ni si molestaron en darle las gracias siquiera al
amable caballero.
Sin embargo, Anita, una niña de vestido andrajoso, no discutió ni riñó
con los demás. Aguardó calladita a un lado hasta que todos se habían
servido. Cuando los niños desconsiderados se hubieron ido, tomó la única
barra que quedaba en la cesta, que por supuesto era la más pequeña de
todas, y agradeciéndo la generosidad del caballero, se fue a casa.
Al día siguiente, los niños se portaron tan egoístas como el primer día,
pero el dueño de la panadería no hacía nada para impedirlo. La pobre y
tímida Anita recibió una barra de pan apenas la mitad del tamaño de la
que había obtenido el día anterior, pero no se quejó, más bien
nuevamente se mostró más agradecida que los demás. Al llegar a casa, su
madre cortó la barra de pan y cayeron de ella varias monedas de plata
nuevecitas y relucientes.
Su madre, muy contrariada, le dijo:
—Llévale el dinero enseguida al buen caballero. Debe de habérsele caído
accidentalmente en la masa. Date prisa, hijita. ¡Date prisa!
No tardó de llegar a la panadería, donde se dispuso a devolver las
monedas al su dueño.
—No, hija mía. Ese dinero es para ti y tu familia. Lo puse allí para
recompensarte por no haberte peleado por el pan como los demás chicos.
Anda en paz.

Cuando anteponemos las necesidades o deseos de los demás a los nuestros,
puede que a veces nos parezca que salimos perdiendo. Pero no es así.
Dios toma en cuenta nuestras actitudes desinteresadas y de alguna manera
nos premia con creces por ellas.

martes, 30 de diciembre de 2014

Año nuevo

Palabras De Jesus
 Cada año trae consigo muchas cosas: novedades, progresos y nuevas experiencias. Segundas oportunidades, ocasiones de perdonar y volver a empezar. Y también trae pruebas, nuevos desafíos y una buena dosis de dificultades.
Ahora bien, lo más importante en el año nuevo es la relación que tengan conmigo. A Mi lado tienen la certeza de que sortearán todos los obstáculos que se interpongan.
Se dice que la vida en la Tierra es un campo de pruebas y una experiencia de aprendizaje; pues conmigo como guía e instructor tengan por cierto que tendrán éxito. Aunque el éxito que alcancen tal vez no sea como suele concebirse en el mundo, lo tendrán en lo que trasciende esta vida y dura por la eternidad.
Traspongan el umbral de este nuevo año asidos de Mi mano; dejen que los guíe y dirija. Si bien no les puedo prometer que los caminos que transiten este año serán más fáciles o que no tendrán problemas, les aseguro que Mi fuerza los sostendrá, que jamás se toparán con un desafío demasiado grande para ustedes y Yo juntos. Si creen esto y se comprometen desde ahora a confiar en Mí pase lo que pase, descubrirán que nada podrá sorprenderlos hasta el punto de socavar su fe y confianza en Mí.
Cuando surjan dificultades, recuerden que prometí ayudarlos. No olviden que me fortalezco en su debilidad. La certeza de que Yo —el creador del Cielo y de la Tierra— los acompaño, los colmará de paz y les dará confianza para el nuevo año.
Mientras recorremos juntos este año, los desafíos que afronten pueden ser ocasiones para que experimenten Mi poder y Mi fuerza infalible. Con Mis consejos y orientación las decisiones que tomen serán más fáciles. Mientras más resplandezca Yo por medio de ustedes, las relaciones y lazos que forjen este año serán más tiernos y profundos. Al terminar el año mirarán atrás y verán los progresos que han alcanzado. Esperarán con ilusión un año más en Mi compañía.
*
Miren atrás y vean cuánto han progresado este último año. Recuerden las victorias que obtuvieron, todo lo que aprendieron y crecieron. Atravesaron momentos difíciles, pero no se dieron por vencidos cuando el camino se puso difícil. Resistieron y lucharon hasta alcanzar la victoria. Así se fortalecieron y adquirieron más fe. Todo lo que pasaron los ayudó y lo seguirá haciendo. Parte de la recompensa de vencer y superar los obstáculos consistirá en mirar atrás y disfrutar las victorias del año pasado.
Ahora que se han dado la vuelta para contemplar la montaña que escalaron el año pasado, miren al futuro, a la montaña de este año que se alza ante ustedes. Se ve más alta que la que acaban de ascender, y lo es. ¡Pero eso también es señal de que la vista desde la cima será aún más espectacular! Aunque es posible que presente mayores desafíos que la anterior, con la experiencia que han adquirido y todo lo que han aprendido están más fuertes y listos para encarar los retos que les aguardan. Además, Yo seré su guía. Si me siguen, no se perderán. Los acompañaré a cada paso de la escalada.
*
La vida se compone en gran parte de las pequeñas decisiones que tomamos a diario. Las decisiones del pasado tuvieron su efecto en tu vida, pero cada día puede ser un nuevo comenzar. Da igual lo que haya pasado hasta ahora: hoy tienes la oportunidad de tomar buenas decisiones.
No pierdas tiempo reviviendo el dolor que te ocasionan los errores y las decisiones equivocadas de ayer. Eso solo te resta energías e impide que hagas hoy el bien que podrías hacer. No puedes alterar el pasado, pero sí puedes tomar decisiones que forjen tu futuro empezando ahora mismo. Así que aprovecha al máximo el presente.
Aprende de tus errores y déjalos atrás. Perdona a quienes te hayan ofendido y pide perdón a quienes tú hayas ofendido. Tal vez no te resulte fácil, pero no lo postergues: hoy mismo toma la decisión de hacerlo. Acude a Mí y a Mi Palabra para que te transmita renovadas esperanzas y valor; hazlo hoy mismo. Hoy mismo puedes concebir nuevos sueños y fijarte nuevas metas. Emplea el tiempo de que dispones en lo que es realmente importante: ama a tu familia, cultiva la amistad. Comienza hoy mismo a hacer mejor las cosas.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Dame la mano

DAME LA MANO
Te ofrezco fe en lugar de miedo; esperanza en lugar de dudas; alegría en lugar de tristeza; paz en un mundo que se desmorona. Te ofrezco un amor que nunca te defraudará. Brindo una paz y un amor que no conocen fronteras, que no tienen limitaciones de raza, de religión ni de país, y que no se pueden reprimir por la fuerza de las armas. Mi amor y Mi paz son para el momento actual y para la eternidad.
Puedes dejar de lado tus temores, aun cuando la destrucción se haga patente a tu alrededor. Si albergas Mi amor en tu corazón, pase lo que pase velaré por ti. Por tétrica que sea la noche, Mi luz resplandecerá.
Puedes hablarme como te resulte más cómodo, en voz alta o en voz baja. O si lo prefieres, puedes hacerlo desde tu pensamiento o tu corazón. ¿Te animas a probarme? Di simplemente: «Buen Dios del Cielo, si de verdad existe la paz, quiero encontrarla. Soy débil, el cansancio me agobia, y tengo miedo. ¡Ayúdame, te lo ruego! Líbrame del temor. Comunícame Tu paz, esa que ningún hombre ni ninguna guerra me podrán arrebatar. Lléname de Tu amor. Enséñame a hablar contigo y escucharte para que me puedas conducir a través de las sombras».
Como ves, no tiene nada de complicado. Basta con que acudas a Mí para que te dé una paz interior que nunca se disipará y un amor que ahuyentará tus temores. Si me lo pides, te concederé la vida eterna, una vida llena de amor y de paz, mejor que tus sueños más aventurados. Te tendré reservado un lugar en Mi reino celestial, donde no habrá más guerra, dolor ni sufrimiento, donde no llegan el mal ni las tinieblas. No tienes más que pedírmelo.
Dame la mano. Te la tiendo en este momento. 
¿Aceptas Mi amor? Te quiero mucho y anhelo regalarte Mi paz.  Jesús

viernes, 26 de diciembre de 2014

¿Porque tengo que perdonar?

¿Por qué tengo que perdonar?

¿Por qué tengo que perdonar a quienes me han herido? Eso sería absolverlos de toda culpa, ¿o no? ¿Por qué dejar que se salgan con la suya?

Por muy difícil que te resulte perdonar, tu situación no mejorará hasta que des ese paso trascendental.

Para empezar hay que entender que el perdón no es algo que se practique entera o siquiera primordialmente para beneficio del otro. Por tu propio bienestar emocional y espiritual debes perdonar a la persona que te agravió; es condición imprescindible del proceso de sanación. Hay tres razones para ello:

En primer lugar, te ayuda a neutralizar el efecto tóxico que tiene una actitud rencorosa en la persona que la adopta. La negativa a perdonar a quienes te han ofendido abona tu mente y tu espíritu para que proliferen toda suerte de sentimientos malos y destructivos, tales como el odio, el resentimiento, la ira y la sed de venganza. Con ese estado de ánimo nunca llegarás a ser feliz. El antídoto es el perdón, un agente de cambio que con el tiempo contrarresta el daño sufrido.

En segundo lugar, aunque esos sentimientos te parezcan justificados a la luz de las circunstancias, si actúas motivado por la hostilidad o incluso si te empeñas en revivir la injuria mentalmente, te vuelves tan culpable como la persona que te hirió. Dos malas no hacen una buena.

Por último, en el Padrenuestro Jesús nos enseña a pedir perdón y ser clementes. «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. [...] Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas».

El perdón no altera el pasado, pero sí propicia un futuro mucho más dichoso.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

El nacimiento del Rey

Esta noche conmemoramos Tu nacimiento, Señor.

     "¡Oh, Santo Niño de Belén, desciende en mi portal. Hoy en mi ser ven a nacer limpiando todo el mal. Los ángeles, alegres, anuncian a su Rey. Ven a morar en nuestro hogar, ¡oh Cristo, Emanuel!"
     Te damos gracias, Señor, por haber nacido en esta Tierra para vivir y morir por nosotros. Qué milagro, y todo por amor a nosotros, que hayas vivido aquí igual que nosotros, Señor, pasando por todas las cosas que tenemos que pasar y aun así, que nunca titubeara tu fe. ¡Aleluya! ¡Gracias, Jesús! Te damos gracias por el mejor regalo de todos: Tú. Por encima de todo, te agradecemos Tu regalo de amor. ¡Te damos gracias por Tu cumpleaños, por Tu vida y por Tu muerte, y por todo lo que tuviste que hacer para poder darnos Salvación y Vida Eterna!
     Gracias, Señor, por este hermosísimo cumpleaños en el que celebramos Tu nacimiento. Gracias, Señor, por todas Tus bendiciones. Para nosotros todos los días son Navidad; qué bueno eres con nosotros cada día. Gracias por esta hermosa oportunidad de hacer algo sencillo y modesto para demostrarte el amor que sentimos por Ti, Señor. ¡Gracias, Jesús! En el nombre de Jesús, amén.

martes, 23 de diciembre de 2014

¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS Y MUCHISIMAS BENDICIONES PARA USTEDES Y SUS FAMILIAS!



Todo el propósito de la creación de Dios  se basa en EL AMOR.

·         Dios envió  a su único hijo Jesucristo en la forma de un hombre por AMOR
·         Jesus siendo El Hijo De Dios vino y vivió como un hombre para enseñarnos AMOR
·         Finalmente por ese mismo AMOR murió por todos nosotros para que tuviéramos perdón de pecados y vida eterna.
En esta Navidad diferente  el dueño del santo,  El mismo Dios de AMOR creador de todo  el universo quiere hacerte un regalo a ti en particular. El mayor regalo que jamás hayas podido recibir y que nunca te será quitado ni podrás perder,  La salvación de tu alma.
El único requisito que te pide Dios para recibir este tremendo regalo es el siguiente: que creas y confieses  en tu corazón que Jesus es el hijo de Dios,  y que el vino a este mundo para morir por tus pecados para que puedas tener vida eterna,  tal como lo dice en su palabra.  (ROMANOS 10: 9, 10,13).
Ahora quiero que pares y dejes todo lo que estás haciendo y hagas esta simple oración conmigo: “Querido Jesus, creo que eres el hijo del Dios Altísimo, que en un acto de amor y entrega,  viniste a este mundo para morir por mí para que yo pueda ser perdonado de todo pecado y pueda tener vida eterna junto a ti y a tu amoroso padre.  Ahora se con toda certeza que soy tu hijo y  que tu tomaras el control de mi vida y me enviaras tu Espíritu Santo para  que me muestre mi propósito en esta vida y así poder cumplirlo. Todo esto lo pido al padre en tu nombre Jesus… Amen”
Si has hecho esta oración con todo el corazón puedes estar seguro y ¡ALEGRARTE que tu nombre ya está escrito en los cielos y de ahora en adelante no tienes nada de que temer y preocuparte, sea cual sean las circunstancias porque Dios mismo está en control de tu vida!
¡Les deseo a todos la mejor Navidad de sus vidas y muchísimas bendiciones para ustedes y para toda su familia!

Claudio FCS
“PAN DE VIDA PARA EL MUNDO”




lunes, 22 de diciembre de 2014

El bebe que cambio al mundo

Tanto amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Juan 3:16 (NVI)
*
El relato de los Evangelios nos recuerda una vez más que no fueron los  hombres quienes decidieron que el Hijo de Dios naciera en un establo. Por eso, la primera lección que podemos sacar del nacimiento de Cristo es que al Señor no siempre lo hallamos donde nos imaginamos que está.
James Colaianni (n. 1922)
*
Recordemos que el corazón navideño es un corazón dadivoso, un corazón abierto de par en par que pone primero a los demás. El nacimiento del niño Jesús en Belén es el suceso más importante de la Historia. Significó que sobre un mundo enfermo se vertiese el bálsamo sanador del amor, el cual durante 2.000 años ha transformado a todo tipo de personas.
George Matthew Adams (1878–1962)
*
Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en Su Hijo.
1 Juan 5:11 (NVI)
*
Yo tenía
tanta rosa de alegría,
tanto lirio de pasión,
que entre mano y corazón
el Niño no me cabía…
Dejé la rosa primero.
Con una mano vacía
—noche clara y alba fría—
me eché a andar por el sendero.
Dejé los lirios después.
Libre de mentiras bellas,
me eché a andar tras las estrellas
con sangre y nieve en los pies.
Y sin aquella alegría,
pero con otra ilusión,
llena la mano y vacía,
cómo Jesús me cabía
—¡y cómo me sonreía!—
entre mano y corazón.
José María Pemán (1897–1981)
*
Buscamos la gloria de la vida de Jesús en Sus años de adulto, cuando  hizo grandes milagros y reveló Su poder divino, cuando pronunció las magníficas palabras que han tenido una influencia benéfica en el mundo, cuando fue por doquier haciendo el bien, manifestando el amor de Dios en el curso de Su vida cotidiana y en Su cruz. […]
Sin embargo, en ninguna etapa de la vida de Jesucristo hay mayor gloria que en Su nacimiento. Nada denotó mayor amor por el mundo que el que se dignara a nacer en él. Deberíamos decir que el corazón del Evangelio fue la cruz, pero el primer acto de redención fue la encarnación, cuando el Hijo de Dios se despojó de Sus atributos divinos y asumió la vida humana con toda la fragilidad e indefensión de la niñez. Por la revelación de amor y gracia que entrañó, la cuna de Jesús es tan maravillosa como Su cruz.
J. R. Miller (1840–1912)